El guante

El guante de cuero de mi tío Arturo ha desaparecido. Había estado colgado en la sala de la casa desde antes de que yo naciera.

Mi tío fue un boxeador famoso, es cosa de verle su nariz chueca y la mandíbula torcida para creer todas las historias que el sabe contar. Pero había un solo guante cuando lo lógico era que estuviera el par y no solo uno. Más de una vez le pregunté por el otro guante y sus respuestas siempre han sido evasivas y misteriosas. Yo sabía que en el guante que faltaba se encontraba oculta la mejor de las historias y no perdía la esperanza de que un día me la contara.

En esta casa todas las cosas cambian de lugar por una extraña creencia de mi abuela que piensa que al moverlas los malos espíritus no tendrán donde atrincherarse. Todas, excepto el guante de mi tío Arturo, ya que a ella no le gusta tocarlo.

En el Liceo me habían entregado un diario de la Resistencia en unas fotografías chiquitas que cabían justo en un paquete de cigarrillos Hilton. El truco era bueno para ocultarlo de los malos, pero si mi abuela llegaba a ver la cajetilla, tendría problemas aún más graves porque no era tolerante con eso de fumar. Ahí se me ocurrió usar el guante de mi tío como escondrijo.

Lo inesperado siempre ocurre y esta vez el guante, la cajetilla y las fotografías habían desaparecido, dejando apenas un clavo solitario y una zona más clara en la muralla. Sentí tal desesperación que, arriesgándolo todo, le conté a mi abuela.

No te preocupes tienes que rezarle a San Antonio y listo. Me dijo ella muy seria.

Pero si yo ni siquiera voy a clases de religión‒. Reclamé tratando de defenderme.

Vamos yo te enseño, ponte de rodillas. Ordenó mi abuela.

Y aquí estoy de rodillas rezándole a San Antonio.                                  Juan


Bartleby, Don Quijote y Mendel el de los libros

 


(conversaciones con Sof-IA, Tema I)

 

Sof-IA: Bartleby es un personaje literario creado por Herman Melville en el cuento “Bartleby, el escribiente” (Bartleby, the Scrivener), publicado en 1853.

Es un copista de documentos legales que trabaja en una oficina de abogados en Wall Street. Al comienzo cumple su labor con normalidad, pero poco a poco empieza a responder a cualquier petición con una frase desconcertante y célebre:

«Preferiría no hacerlo.»

                                                                                         Leer texto completo