La Biblioteka Negra que comenzó con los libros simplemente apilados en cajones que los agrupaban en insólitas categorías, ha crecido y se ha modernizado, los cajones se han colocado, simulando estantes muy originales, que ya se los quisieran los diseñadores de muebles de Ikea, así es más fácil estirar la mano y sin mirar sacar un libro de la estantería que elija. Hoy he buscado en el “estante de los libros raros” y ha salido uno titulado El mismo cuento distinto cuyo autor es Gabriel García Márquez, en realidad debería decir coautor porque más abajo hay otro título El hombre en la calle de Georges Simenon que corresponde a un cuento cuyo protagonista es el Comisario Maigret.
Desde ya veo que tendré que ir
por partes como dijo Jack.
La primera parte se ocupa del
texto El mismo cuento distinto,
narración de una historia ocurrida a Gabriel García Márquez y contada por el
mismo en primera persona se trata de una búsqueda que duró cuarenta y cuatro años
y que por supuesto se resolvió con éxito. En su juventud ─breve juventud
señala él─ había leído un cuento de un hombre que era perseguido por la policía,
recordaba todo lo que sucedía en el cuento, salvo los nombres del perseguido y
del perseguidor, también había olvidado el título y su autor, además del final.
En fin, no era tanto lo que se acordaba y por eso mismo deseaba encontrarlo y
releerlo. Además, algo de ese cuento, leído en alguna antología, lo había impactado,
pero era difícil encontrarlo sin saber el título ni el autor, por lo cual solía
contar a sus amigos, grandes lectores como él, el argumento del cuento para ver
si le daban una pista que lo ayudara a encontrarlo.
Después de escuchar el argumento
Julio Cortázar le respondió con seguridad: “ese cuento se llama El hombre en la
calle es de Georges Simenon y aparece en el libro Maigret y los cerditos sin
rabo”.
Misterio resuelto ─pensó García
Márquez─ y a la primera oportunidad que tuvo compró el libro, buscó ansiosamente el
cuento, pero no estaba, lo leyó completo por si aparecía con otro nombre o si
Cortázar se había equivocado con el título, pero no lo encontró.
Finalmente, una editora amiga, Beatriz
de Moura encontró el cuento tan buscado y en ese momento, García Márquez fue el
sorprendido, porque él recordaba sobre todo la angustia del perseguido con
quien de seguro empatizaba, sin embargo el cuento de Georges Simenon está
escrito desde el punto de vista del perseguidor y su obsesión que no es menor
al sufrimiento del perseguido.
Este texto no es un cuento, sin embargo
como ha salido de la pluma de García Márquez, es como si lo fuera. Se lee como un
cuento.
La segunda parte del libro es el ya
tan mentado cuento El hombre en la calle
de Simenon del cual ya hemos dicho bastante como para seguir dañando el
suspenso que tanto necesitas como lector, por eso nada más diré sobre dicho
cuento, solo que las razones del perseguido fueron las mejores razones del mundo:
ni más ni menos que razones de amor.
La tercera parte se titula El comisario Maigret y su creador, Georges
Simenon,
es en cierto modo un relleno para
completar las páginas que necesita un libro, pero nada de lo escrito por Simenon
es solo un relleno. Aquí tenemos una estupenda nota biográfica del comisario
Maigret, Jules Maigret, aunque casi todo el mundo ha olvidado su nombre de pila.
¡Sí hasta su señora de dice Maigret!
Fuma en pipa como Sherlock y
tantos buenos detectives de novela negra. Su método es empaparse del ambiente
de los personajes a los que acaba de seguir paso a paso por el tiempo que fuese
necesario para llegar a pensar y sentir
como ellos.
Suele intentar remendar los destinos cuando puede,
recordemos que inicialmente intentó seguir la carrera de medicina con ese
propósito, aunque mejor hubiera estudiado psicología pienso yo.
Ha ayudado a ciertos culpables a
escapar de un castigo que considera exagerado, conducta reñida con la ética de
un policía y que en algunos casos puede llegar a configurar el delito de
obstrucción a la justicia, aun cuando lo que persigue es justamente que la
justicia sea justa.
Esta nota la redactó Simenon para
un cineasta que producía una película basada en una novela suya.
Finalmente, aparece un juego
bastante mágico, en el cual Maigret, el Comisario Maigret habla acerca de
Georges Simenon, nada menos que el personaje hablando de su autor, cosas raras que
a veces suceden en el mundo de la literatura.
Así nos enteramos que Simenon
también fuma pipa y tiene una buena colección de ellas. En fin, hay más de
alguna similitud con Maigret, lo cual no puede resultar tan extraño en la
novela de detectives. Escritor y personaje en muchos casos comparten su ADN.
Este texto es un fragmento de
otro libro titulado Las memorias de
Maigret.
Hasta aquí dejaré este
comentario. ¡Qué tengas muy buenas lecturas esta semana!
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