22.9.23

FRENTE A UNA CORDILLERA NEVADA

 Hoy 11 de septiembre de 2023, cincuenta años después,

 la cordillera luce nevada hasta sus faldeos, blanca,

y un cielo suavemente azul cubre la ciudad laberíntica.

Sin embargo una sombra de sangre asoma

 en el ánima del día, sombra fatídica e infame. 

Pero no hablaremos ahora de la sangre ni de los canallas.

 Recordaremos, en cambio, la energía y el aliento de los nuestros,

 haremos remembranza de sus ojos y desvelo de sus ansias,

memoria de su arrojo y conciencia de sus vidas.

Pero hay cenizas en el soplo del viento que no tardará en arribar. 

Y pasos aún en la vestidura del recuerdo

y recuerdos en la vestidura de los pasos. 

¿Quién duda entonces de la desnudez sana de la memoria?

Tiempo aguas arriba y aguas abajo. Tiempo esférico y genuino.

 Aquí ha quedado el rastro de las llamas y los escombros,

la catástrofe de los días y del dolor, la herida sin frontera.

 Y dentro de poco —al cabo de unos segundos de eternidad—

volveremos a ser justamente insolentes y meridianos.

Pero ahora nieva en la montaña y nieva sobre los hechos.

11 de septiembre de 2023 Patricia y Renard